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El burnout en los padres

El agotamiento de los padres es una de las epidemias del siglo XXI. Comprar ropa bonita para el futuro bebé, decorar su habitación y tener a tus abuelos listos para ayudar cuando tengan la oportunidad constituyen la parte bonita, pero los padres a menudo están sometidos a una gran presión. Tienen muchas tareas que cumplir y sufren mucho estrés, por lo que se exponen a sufrir agotamiento. Tienen que cuidar a sus niños, a veces también a sus padres, por no mencionar el trabajo y todas las obligaciones sociales que les incumben. Están solicitados por todas partes y cada vez les resulta más difícil organizarse. Tienen la sensación de faltar a sus obligaciones y se sienten a menudo cansados y exhaustos. El agotamiento está esperándolos. Las madres no son las únicas afectadas, los hombres y los padres en general son cada vez más vulnerables.

Los niños

Para muchos padres, las dificultades aparecen después de un tiempo. No compartes la misma opinión sobre la educación que tu pareja, o tu hijo cambia repentinamente de comportamiento y no sabes cómo reaccionar. Tu hijo tiene cambios de humor y es impertinente. Estás agobiado y sientes que no le estás dando a tu hijo lo que se merece. Además, tus padres o tus suegros te dan un motón de consejos que no te ayudan y te hacen sentir culpable. Antes de que te des cuenta, estás sobrecargado de trabajo y el agotamiento está a la vuelta de la esquina.

El agotamiento en los padres

Existen varias causas del agotamiento en los padres y sus signos y síntomas aparecen gradualmente. El agotamiento no ocurre repentinamente, sino que se desarrolla más bien con el tiempo. A continuación, encontrarás más información sobre las causas, los síntomas y las características del agotamiento en los padres.

Las causas del agotamiento en los padres

Como padre, ciertamente tienes la impresión de que estás trabajando las 24 horas del día. Encontrar un equilibrio entre la vida social, el trabajo y la familia es un desafío. Además, los medios de comunicación persisten en enseñar una imagen de padres perfectos que es difícil de igualar. En una sociedad tan competitiva como la nuestra, las expectativas son altas y a menudo los niños son evaluados continuamente. Por lo tanto, los padres y los niños suelen estar bajo más presión que antiguamente para cumplir con estas expectativas. Deben hacer siempre más en menos tiempo y este ritmo de vida es estresante. Los resultados hablan por sí mismos: El 12% de los padres belgas se enfrentan al agotamiento paterno. Las mujeres se preocupen más por los demás y quedan a menudo en un segundo plano, por lo que se observa un mayor número de burnout entre las madres trabajadoras. El burnout se instala de forma progresiva.

Los primeros síntomas incluyen una sensación de cansancio constante, irritabilidad y una disminución del afecto hacia los niños. A esto se añade la sensación de no estar a la altura de las circunstancias y el simple hecho de cuidar a tus hijos se convierte en una fuente de frustración. En esta etapa, los más vulnerables corren el riesgo de desarrollar algunos de los síntomas del agotamiento parental.

Los síntomas

El agotamiento no ocurre de la noche a la mañana, sino que se produce gradualmente. Existen muchas señales que pueden avisarte del agotamiento paternal, mucho antes de que se haga evidente. Las características o los síntomas de los padres que padecen de agotamiento son los siguientes:

  • Insomnio que causa fatiga
  • Olvidos frecuentes
  • Dificultades para concentrarse
  • Irritabilidad (te enojas fácilmente)
  • Mal humor, depresión y pérdida de motivación
  • migrañas o dolor de cabeza
  • Ansiedad
  • Presión arterial alta

Muchos otros síntomas también pueden estar asociados con el agotamiento. El agotamiento de los padres a menudo está acompañado de problemas de pareja, lo que generalmente reduce el deseo de tener relaciones sexuales. También puedes experimentar aumento de la frecuencia cardíaca, mareos, dolor abdominal o acné. Tus músculos también pueden padecer las consecuencias de este exceso de trabajo. Entonces puede ser que sientas dolor en la parte baja de la espalda, dolor en el cuello y en los hombros, dolor muscular y tensión en las mandíbulas.

El agotamiento familiar

Los padres de niños con TDAH o autismo a menudo están bajo una presión aún mayor y, por lo tanto, están mucho más estresados. El papel de padre les da toda la responsabilidad a los padres y esas enfermedades les hacen sentir que no están a la altura de las circunstancias. Los padres de un niño con autismo u otros trastornos del desarrollo están a menudo más expuestos a sufrir de agotamiento. Se sienten impotentes y la falta de reciprocidad del niño aumenta su estrés. El estrés puede, a largo plazo, llevar a la extenuación y al agotamiento.

Las familias monoparentales son aún más vulnerables. Cuando una pareja colapsa, los padres de repente se encuentran solos. Deben entonces ocuparse de la crianza de los niños, pero también de la casa y de las compras. Se plantean muchas preguntas porque tienen que tomar todas las decisiones sin poder discutirlas con la pareja.

El tratamiento del agotamiento en los padres

¿Cómo tratar el burnout? Si estás agobiado y frustrado porque sientes que no estás a la altura de la tarea que representa la crianza, te aconsejamos que te tomes un tiempo para ti. El estrés y la tensión se traspasa a los niños, por lo que es esencial que te cuides. Pero ¿por dónde empezar? No dudes en pedir ayuda. Una noche relajante en la que otra persona cuide de tus hijos puede beneficiarte mucho. Sin embargo, te aconsejamos que consideres una solución a largo plazo. En este caso, siempre puedes pedir ayuda o consejo a tu médico.

¿Cómo prevenir el agotamiento?

Más vale prevenir que curar: ¡el burnout no es una excepción a la regla! Para hacer esto, aquí te damos algunos consejos fáciles de seguir. Por ejemplo, puedes hablar con otros padres. Aunque no siempre es fácil compartir tus dudas, hablar con otros padres nos ayuda a darnos cuenta de que no somos los únicos que cometemos errores. No te olvides de permitirte un poco de tiempo libre. Tómate el tiempo para hacer actividades que disfrutes y que te ayudarán a relajarte y a salir de tu rutina diaria.

Intenta poner las cosas en perspectiva, reducir la presión y ser menos perfeccionista. En otras palabras, no apuntes a la perfección, trata solo de ser un buen padre. Ten en cuenta también que la calidad es mejor que la cantidad. No tengas los ojos más grandes que el estómago y pide ayuda a un pariente o un amigo para darte un respiro. Y, sobre todo, no te olvides: no sientas vergüenza por sentir la necesidad de llorar de vez en cuando, solo ayuda a aliviar el estrés.